«Existe aún demasiada innovación inmadura; y la Covid-19 ha sido el gran banco de pruebas para muchas industrias«. Esta es una de las conclusiones de Nicolás de Abajo, responsable de centros I + D + i de la siderúrgica Arcelor Mittal. Y es que,  pese a todo, según la mayoría de expertos, la pandemia ha servido de algo realmente positivo: un mayor impulso y un banco de pruebas en procesos de innovación.

La innovación, clave en el sector industrial, y la necesaria digitalización han sido los dos vectores de crecimiento que han ido en paralelo a la crisis del coronavirus. Ya sea a nivel doméstico, con el teletrabajo de muchos de los empleados de las diferentes empresas y administraciones españolas, como en términos de grandes firmas, donde ha ido acompañado de una capacidad de adaptación casi sin precedentes, convirtiendo fábricas de automóviles en cadenas de montaje para hacer respiradores artificiales para los hospitales.

También estamos ante un horizonte que se presenta lleno de oportunidades en cuanto a la financiación de proyectos de innovación.  La inyección económica que supondrán los cerca de 140.000 millones de euros de fondos europeos para los próximos años, supone una oportunidad de implementar proyectos, estrategias y legislaciones que permitan no perder lo que puede ser el último tren para modernizar la industria.